Feminismo: La segunda ola

"A new era for women workers, minority women and lesbians" 1976
National Women’s History Museum

Feminismo: La segunda ola


85199 (Sep 1970)
by John Olson
LIFE Photo Collection

La Segunda Ola

Tras la ratificación de la 19ª enmienda en 1920 que concedía el derecho al voto a las mujeres, la primera ola de feminismo se desaceleró significativamente. Aunque muchas de estas activistas siguieron luchando por los derechos de la mujer, se piensa que el siguiente movimiento feminista sostenido comenzó en la década de 1960. Al igual que la primera ola, que se desarrolló durante un período de reformas sociales, la segunda ola también tuvo lugar en medio de otros movimientos sociales y políticos.


Image Collage: Simone de Beauvoir 1939 - 1967
National Women’s History Museum

La Predecesora

Entre la primera y la segunda ola, la escritora feminista francesa Simone de Beauvoir publicó un libro fundacional que marcó la pauta para la siguiente oleada del activismo por los derechos de las mujeres. Publicado en 1949, su libro titulado “El segundo sexo” (Le Deuxième Sexe) ofrecía amplias definiciones de la feminidad y describía cómo históricamente las mujeres han sido tratadas como segundas, después de los hombres. Publicado originalmente en Francia, El segundo sexo se convirtió rápidamente en un fenómeno y fue publicado en los Estados Unidos en 1953. Beauvoir no sólo fue una escritora feminista, sino que también se la consideraba una filósofa, pues sus escritos solían dar respuesta a cuestiones complejas y filosóficas. En El segundo sexo, se pregunta: “¿Qué es una mujer?“. En última instancia, determinó que: “Una no nace, sino que se convierte en mujer”.


Image Collage: Betty friedan
National Women’s History Museum

La Instigadora

Diez años después de la publicación de El segundo sexo en Estados Unidos, la escritora feminista estadounidense Betty Friedan ayudó a encender la segunda ola feminista con su libro La mística femenina (The Feminine Mystique). Publicado en 1963, Friedan desarrolla a partir de la obra de Simone de Beauvoir. Sin embargo, Friedan no sólo empleó el pensamiento filosófico para abordar el feminismo, sino que también incorporó historias orales y sus experiencias personales para abordar los problemas que enfrentaban muchas mujeres. Friedan comenzó por investigar el rol de las mujeres en la sociedad, para ver si otras mujeres compartían sus sentimientos de insatisfacción y “malestar” como amas de casa. Para su sorpresa, no era la única, y sus entrevistas se convirtieron en la fuente de su primer libro.


Housewife Cartoon
National Women’s History Museum

A mediados de la década de 1950, Friedan desempeñó el rol de ama de casa luego de tener una larga carrera como periodista, escritora y activista. Cuando se casó y tuvo hijos, Friedan abandonó su carrera y se mudó a los suburbios con su familia. Aunque siguió escribiendo de manera independiente, pronto se dio cuenta de que era infeliz sólo como ama de casa. Sin embargo, sintió la presión social de encontrar la felicidad definitiva como madre y ama de casa. En 1957, durante su reunión de los 15 años de egresada del Smith College, Friedan hizo una encuesta entre sus compañeras de clase y descubrió que también eran infelices estando confinadas en el hogar.

Durante los cinco años siguientes, Friedan hizo entrevistas a mujeres blancas de clase media que lidiaban con sus roles de amas de casa. Publicó sus conclusiones en La mística femenina e inmediatamente se convirtió en una figura conocida. En su libro criticaba la “esfera” separada de la maternidad y las tareas domésticas a la que estaban relegadas las mujeres. En contraste, a los hombres se les permitía prosperar en la “esfera masculina” del trabajo, la política y el poder. El libro de Friedan animaba a las mujeres a salir de su “esfera” y luchar contra la opresión de género, o lo que llamó “el problema que no tiene nombre”.


Kennedy 1963
Unknown | National Women’s History Museum

Comienza El Movimiento

El libro de Friedan vendió más de tres millones de ejemplares en los tres primeros años y rápidamente impulsó el resurgimiento del movimiento feminista. Las mujeres de clase media de todo el país comenzaron a organizarse para defender la igualdad social y política de las mujeres. El mismo año de la publicación de La mística femenina, el presidente John F. Kennedy promulgó la Ley de Igualdad Salarial de 1963. La nueva legislación estipulaba que a las mujeres ya no se les podría pagar menos que a los hombres por realizar un “trabajo comparable” en el mismo puesto. Esta ley fue el resultado de un grupo de mujeres en la Casa Blanca, liderado por la activista laboral Esther Peterson. Peterson fue nombrada directora de la Oficina de la Mujer del Departamento de Trabajo en 1961. Ella convenció al presidente Kennedy de que creara una Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer para trabajar en pro de la igualdad. La comisión incluía a mujeres revolucionarias como Eleanor Roosevelt y Dorothy Height. Tras colaborar con la comisión, Peterson presentó un borrador de la Ley de Igualdad Salarial ante el Congreso en nombre de la administración Kennedy.


“Public service announcement (PSA) informing viewers of their rights under the equal pay law.”


Civil rights march on Washington, D.C. / [WKL].Aug 28, 1963
National Women’s History Museum

Tras la Ley de Igualdad Salarial de 1963, otras dos victorias legales más impulsaron la lucha por los derechos de la mujer. El Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Griswold contra Connecticut de 1965 garantizaron los derechos de algunas feministas y las animaron a seguir abogando por la igualdad de la mujer.

El Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964 impedía a los empleadores discriminar a los empleados por motivos de raza, religión, sexo u origen nacional. Además de la Ley de Derechos Civiles, la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Griswold contra Connecticut de 1965 impedía a toda persona limitar el acceso de las mujeres a los anticonceptivos u otros métodos de control de la natalidad. Este caso se utilizaría en la famosa decisión Roe contra Wade de 1973, que defendía el derecho de la mujer a abortar.

Estas victorias legales dieron a algunas mujeres más autonomía tanto en la vida pública como en la privada. Sin embargo, muchas mujeres de color seguían privadas de sus derechos.


Image Collage: Gloria Steinem 1972 - 2016
National Women’s History Museum

El Movimiento de Liberación de las Mujeres

Al principio de la segunda ola, la escritora feminista Gloria Steinem ganó la atención nacional al ir encubierta como conejita de Playboy. Su reportaje investigativo titulado “A Bunny’s Tale” puso de manifiesto el sexismo y los bajos salarios que enfrentaban las mujeres en estos clubes. Steinem se convirtió en una de las líderes más reconocidas de la segunda ola. Fue cofundadora de las revistas New York y Ms., y cubrió temas políticos que iban desde el aborto hasta la violación. Steinem habló públicamente por primera vez en 1969 en un acto para legalizar el aborto en el estado de Nueva York. Poco después, comenzó a escribir y publicar libros que influirían en una generación de feministas. Sus publicaciones acompañaron una serie de otros trabajos feministas publicados durante el período que correspondería al Movimiento de liberación de las mujeres. Algunos de estos libros son Sexual Politics, de Kate Millett en 1969; The Subjection of Women, de Juliet Mitchell en 1970, y The Dialectic of Sex: The Case for Feminist Revolution, de Shulamith Firestone en 1970.


(Jun 1972) by Leonard Mccombe
LIFE Photo Collection

En 1972, Steinem se unió a Betty Friedan y otras activistas como las congresistas Bella Abzug y Shirley Chisholm para formar el National Women’s Political Caucus (Asamblea Política Nacional de Mujeres). Este grupo se estableció para apoyar la igualdad de género y garantizar una representación adecuada de mujeres en los cargos políticos. En la reunión fundacional, Steinem pronunció un discurso titulado “Mensaje a las mujeres de Estados Unidos” (“Address to the Women of America”), en el que pidió una revolución femenina.

Ese mismo año, la Enmienda para la Igualdad de Derechos (ERA, por sus siglas en inglés) propuesta por Alice Paul en 1923 fue finalmente aprobada en el Congreso. Desafortunadamente, esta enmienda que garantizaba la igualdad de derechos constitucionales para las mujeres no fue ratificada en 38 estados hasta pasados siete años. Los partidarios de la ERA siguen luchando hoy por su ratificación.


(Aug 1963) by Francis Miller

El Movimiento por los derechos civiles

Cuando comenzó la segunda ola de feminismo, el Movimiento por los derechos civiles ya estaba en pleno apogeo. Tras la emancipación, los hombres y mujeres afroamericanos seguían teniendo que luchar contra el racismo, la violencia y la segregación para ejercer sus derechos humanos básicos. Además, incluso después de la ratificación de la 19ª Enmienda que garantizaba el voto tanto a hombres como a mujeres, los hombres y mujeres afroamericanos seguían enfrentando restricciones para votar por las leyes de Jim Crow, los exámenes de alfabetización y las viejas cláusulas. A medida que la segunda oleada del feminismo crecía, las mujeres afroamericanas luchaban una vez más por sus derechos como mujeres, junto con su lucha por liberarse de la opresión racial.


Women at the March
National Women’s History Museum

En 1969, Frances M. Beal publicó Double Jeopardy: To Be Black and Female, en el que detallaba las experiencias de las mujeres afroamericanas durante el movimiento feminista. Su ensayo abordaba específicamente la explotación de las mujeres negras en la sociedad y las diferentes luchas entre las feministas blancas y las “no blancas”.

Ese mismo año, Betty Friedan renunció a la presidencia de la organización que cofundó llamada Organización Nacional de Mujeres (National Organization for Women - NOW). Aunque la organización era inclusiva desde el punto de vista racial, los problemas de las mujeres negras eran con frecuencia dejados de lado. Por ejemplo, Friedan y algunas de las integrantes afroamericanas se enfrentaron por el uso que hizo Friedan de la Ley de Derechos Civiles de 1964 al abogar por más puestos de trabajo para las mujeres blancas de clase media, cuando muchos hombres y mujeres afroamericanos sufrían discriminación laboral por motivos raciales y vivían por debajo del umbral de la pobreza. Cuando Friedan renunció en 1969, las mujeres afroamericanas ya habían empezado a formar sus propias organizaciones feministas.


Angela Davis 1965 - 1980
National Women’s History Museum

En la década de 1970, las mujeres negras se reunieron en forma de organizaciones feministas independientes, empezando por la Organización Nacional Feminista Negra (National Black Feminist Organization - NBFO) en 1973. El Colectivo Combahee River se formó en 1974 con un propósito similar, pero también se centró en cuestiones de sexualidad que a menudo eran dejados de lado. Su declaración señala: “Estamos comprometidas a luchar contra la opresión racial, sexual, heterosexual y de clase...” y la forma en que esos sistemas de opresión se entrecruzan.

Mientras estas mujeres perseguían sus metas colectivas, la académica y activista revolucionaria Angela Davis comenzó a publicar artículos y libros que contribuirían a la fundación del movimiento Black Feminist (Feminista Negra).

Davis publicó un artículo sobre los estereotipos dañinos de las mujeres negras en la sociedad en 1972 y luego lo siguió con su libro titulado Women, Race & Class (Mujeres, raza y clase) en 1981. Tanto el Colectivo Combahee River como Mujeres, raza y clase proporcionaron una base sólida para que las futuras feministas estudiaran las distintas formas de opresión.


bell hooks (Nov 1, 2009)
National Women's History Museum

Rethinking Feminism

“Aunque el movimiento feminista motivó a cientos de mujeres a escribir sobre la cuestión de la mujer, no logró generar análisis críticos profundos de la experiencia femenina negra”. -bell hooks en Ain’t I a Woman?: Black Women and Feminism (¿Acaso no soy yo una mujer?: Mujeres negras y feminismo)


Civil Rights Demonstration
National Women's History Museum

También en 1981, la autora Gloria Jean Watkins, conocida como “bell hooks”, publicó Ain’t I A Woman? Black Women and Feminism (¿Acaso no soy yo una mujer?: Mujeres negras y feminismo). En su libro, hooks proporciona un análisis del movimiento y una crítica al feminismo dominante por excluir las inquietudes de las mujeres negras en su lucha general por la igualdad. En su lugar, ofrece un método inclusivo para el activismo a través del feminismo negro. Afirma: “Aunque el foco está en la mujer negra, nuestra lucha por la liberación sólo tiene significado si tiene lugar dentro de un movimiento feminista cuyo objetivo fundamental sea la liberación de todas las personas”.

Después de su trabajo pionero, siguieron muchos textos feministas que abordaban las preocupaciones y el activismo de las mujeres de color. Uno de estos libros fue This Bridge Called My Back: Writings by Radical Women of Color (publicado en español como Este puente, mi espalda), editado por Cherríe Moraga y Gloria E. Anzaldúa en 1981. Esta obra incluía textos de mujeres feministas negras, nativas americanas, asiáticas y latinas que defendían sus derechos en el movimiento feminista dominado por las mujeres blancas.


Walker, Alice
LIFE Photo Collection

Aunque muchas mujeres afroamericanas se identificaron con los escritos de hooks, Alice Walker introdujo una nueva variante del feminismo negro llamada “womanism” (mujerismo). Acuñado por Walker en su libro de 1983 “Buscando los jardines de nuestras madres” (In Search of Our Mothers’ Gardens: Womanist Prose), Walker introduce a los lectores en el mujerismo a través de una colección de ensayos personales y políticos. Desarrollado a partir del significado cultural afroamericano de la palabra “womanish”, Walker escribe que una mujerista está “comprometida con la supervivencia y la integridad de todas las personas, hombres y mujeres. No es separatista, salvo, periódicamente, por salud”.

El mujerismo está estrechamente alineado con el feminismo negro y muchas personas usan los dos términos indistintamente. La propia Walker señala que la mujerista es “una feminista negra o una feminista de color”. Sin embargo, Walker también dice: “Mujerista es a feminista lo que el púrpura es a la lavanda”. Con esta analogía, Walker recuerda a su público que hay muchas formas y matices distintos de feminismo. La novela de Walker The Color Purple (El color púrpura) se convirtió en una película dirigida por Steven Spielberg, con Oprah Winfrey y Whoopi Goldberg.


Gay Rights Demonstration (Jul 11, 1976)

El Movimiento por los derechos de los homosexuales

Las mujeres de color no fueron el único grupo que luchó por tener su voz en el movimiento feminista más amplio. Durante la década de 1960, el Movimiento por los derechos de los homosexuales también cobró impulso, ya que sus partícipes comenzaron a abogar por la igualdad de derechos y por una información sin prejuicios acerca de la homosexualidad. Las primeras manifestaciones por los derechos de los homosexuales tuvieron lugar en Filadelfia y Washington, D.C. a partir en 1965. Sin embargo, los disturbios en el bar Stonewall en 1969 marcaron un cambio en el activismo LGBTQ. A partir del 28 de junio de 1969, los clientes del Stonewall Inn en Greenwich Village de Nueva York comenzaron a enfrentarse contra las frecuentes redadas policiales dirigidas contra ellos.


"A new era for women workers, minority women an... (1976)"

A medida que avanzaba el movimiento, las mujeres lesbianas sintieron que su preocupaciones no eran abordadas por el activismo por los derechos de los homosexuales. Muchas de estas mujeres decidieron separarse del liderazgo masculino de ese movimiento para formar sus propias organizaciones de lesbianas. Estas mujeres defendían los derechos de los homosexuales, así como los derechos feministas dentro de organizaciones como la Organización Nacional de Mujeres (NOW) de Betty Friedan. Desafortunadamente, muchas de estas feministas tradicionales rechazaron su participación. Las lesbianas protestaron por el trato recibido, incluyendo una manifestación en el Segundo Congreso para Unir a las Mujeres en 1970. Estas mujeres se denominaron a sí mismas las “Radicalesbians” (lesbianas radicales) y leyeron su manifiesto llamado “The Woman-Identified Woman” (en español “La mujer identificada con la mujer”) a las asistentes. Al año siguiente, NOW adoptó una resolución que reconocía los derechos de las lesbianas y en 1973 establecieron el NOW Task Force on Sexuality and Lesbianism. Simultáneamente, lesbianas de color como Audre Lorde comenzaron a escribir acerca de sus experiencias particulares. Lorde publicó en español ” La hermana, la extranjera” (Sister Outsider: Essays and Speeches) en 1984.


"Bathing Beauties no. 35" - Sep 1953
National Women’s History Museum

Las quema de los sostenes

La segunda ola del movimiento feminista no sólo es conocida por las tensiones entre las distintas corrientes del feminismo. Esta ola también está fuertemente asociada con la protesta la “quema de los sostenes” de 1968. Aunque en realidad no se produjo ninguna quema de sostenes, este mito sigue acompañando al movimiento de liberación de la mujer. Este rumor surgió a raíz de la protesta contra el concurso de Miss América de 1968 en Atlantic City, Nueva Jersey. El 7 de septiembre de 1968, cientos de mujeres interrumpieron la transmisión en directo del concurso de Miss América para protestar contra los estándares de belleza y la cosificación de la mujer. Estas mujeres arrojaron sostenes, tacones altos, revistas Playboy y otros productos femeninos simbólicos a un “Freedom Trash Can” (bote de basura de la libertad). Aunque en realidad las mujeres no prendieron fuego, un periodista comparó sus acciones con las de los manifestantes contra la guerra de Vietnam que quemaban sus tarjetas de reclutamiento. Esta idea de las feministas que quemaban sostenes siguió al movimiento desde entonces y contribuyó al estereotipo de que las feministas como mujeres enojadas y que “odian a los hombres”.


Alice Walker(Left) and Gloria Steinem (right) (2016)
by Liberty Media for Women, LLC
National Women's History Museum

El fin de la segunda ola

A finales de la década de 1970, la segunda ola del feminismo comenzó a perder fuerza. A medida que múltiples subgrupos creaban nuevas organizaciones para sí mismos, fueron creciendo otras discusiones dentro del feminismo. Uno de los debates claves fue sobre la pornografía y la actividad sexual. Muchas feministas se decidieron entre ser “feministas antipornografía” o “feministas sexualmente positivas”. Estos debates aceleraron el agotamiento del movimiento. A principios de la década de 1980, la segunda ola llegó a su fin y el movimiento feminista a gran escala no retornaría hasta pasada una década.


Credits

Exhibición escrita y curada por Kerri Lee Alexander, Miembro del NWHM 2018-2020

Davis, Angela Yvonne. Women, Race & Class. London: Womens Press, 1986.

D’Emilio, John. “After Stonewall.” Queer Cultures. Eds. Deborah Carlin and Jennifer DiGrazia. Upper Saddle River, NJ: Pearson, 2004. 3-35.

Friedan, Betty. The Feminine Mystique. New York: W.W. Norton & Company, 2013.

Gay, Roxane. “Fifty Years Ago, Protesters Took on the Miss America Pageant and Electrified the Feminist Movement.” Smithsonian.com, January 1, 2018. https://www.smithsonianmag.com/history/fifty-years-ago-protestors-took-on-miss-america-pageant-electrified-feminist-movement-180967504/.

hooks, bell. Aint I a Woman: Black Women and Feminism. New York: Routledge, 2015. Pp. 12

Lee, Jennifer. “Feminism Has a Bra-Burning Myth Problem.” Time Magazine, June 12, 2014. https://time.com/2853184/feminism-has-a-bra-burning-myth-problem/.

Love, Barbara J. Feminists Who Changed America, 1963-1975. University of Illinois Press, 2006.

Morris, Catherine, Rujeko Hockley, Connie H. Choi, Carmen Hermo, and Stephanie Weissberg. We Wanted a Revolution: Black Radical Women, 1965-85: a Sourcebook. Brooklyn, NY: Brooklyn Museum, 2017.

Morris, Bonnie J. “History of Lesbian, Gay, Bisexual and Transgender Social Movements.” American Psychological Association, 2009. https://www.apa.org/pi/lgbt/resources/history.

Walker, Alice. In Search of Our Mothers Gardens: Womanist Prose. San Diego: Harvest, 1984. Pp. xii